Sé que no me
entiendes. Sé que no tienes las mismas preocupaciones que yo. Que
esto no sirve para nada. Sé que nunca pensante que llegaría a ser
algo más que esa chica tímida de la segunda fila. Pero sí que lo
soy. Soy un huracán. Cuando llego, arraso con todo. No sé en que
momento pensaste que podía ser algo más, pero ya no importa nada.
Nada. Te repito; nada. ¿Sabes por qué? Porque morí noche tras
noche por no tenerte acostado conmigo. Porque odié a muerte ese
tembleque de piernas que se producía cuando te tenía cerca. Porque
lloré delante del espejo por no ser tan perfecta como las chicas en
las que te fijabas. Porque dejé de comer para que tú te fijaras en
mi. Porque me fui a la cama llorando y me despertaba con los ojos
sellados. Porque me prometí a mi misma, repetidas veces, que no
sufriría por ti y siempre me obligabas a hacerlo. Porque lo pasé
mal, tanto que deseaba morir. Porque cambié mi forma de ser para no
ser tan invisible. Porque me enfadé con mis amigas, mis padres y con
la gente importante que me rodeaba.
Porque era capaz
de dejar todos mis ideales apartados, dejar mis sueños aparcados en
una cajita de cristal. Porque era capaz de tirarme por un puente si
tú me lo pedías. ¿Y sabes otra cosa? Ya nada importa. Fuiste una
etapa. Has pasado. Te has borrado como un papel escrito en un día de
tormente. Te borras. Estas desapareciendo de mis prioridades. Y me
alegro como nunca me he alegrado por nada. Vuelvo a tener sueños.
Vuelvo a respirar. Ya no me tropiezo, porque ya no me tiemblan las
piernas. Ya no noto tu ausencia por la noche. Ya no lloro cuando me
miro en el espejo, porque me gusta lo que veo, mi reflejo se ve
hermoso. Ya como todo lo que quiero, y no me importa un quilo más o
menos. Aunque me he dado cuenta que no engordo tanto. Ya me voy a la
cama con una sonrisa y ella me acompaña cada mañana. Ya no rompo
ninguna promesa, porque no me hace falta hacerla. Ya no deseo morir y
tampoco lo paso mal. Ya me niego a cambiar, soy como soy y he notado
que no soy indiferente para algunas personas. Ya estoy en paz con mis
amigas, mis padres y con la gente que realmente me importa. Ya sigo
mis ideales al cien por cien y no me hace falta una cajita de cristal
para mis sueños. Ya no me tiraría por un puente, porque ni siquiera
me acercaría a él contigo.
Puedo decir que te
he superado. Ya no eres una enfermedad. Ya no necesito tu opinión
para sentirme realizada. ¿Ahora eres tú el que lo estás pasando
mal? ¿Ahora me quieres? Tranquilo, tengo una cura para todo esto.
Cuando te enteraste de que yo te amaba, dijiste una frase muy
graciosa. Ahora te la repito: ' Jódete, eso es lo que pasa por
enamorarte de una persona tan maravillosa como yo.'
Fuiste un gran recuerdo, recordaré dejarte en el olvido.
